Escapémonos de la realidad que nos agobia. Alejémonos de las personas sin alma que nos lastiman. Creémonos una burbuja transparente y luminosa que nos proteja de los disparos que nos dirigen al corazón, seamos ingenuos como niños. Juguemos a las muñecas. Vivamos solos. No nos inventemos falsas necesidades. Hagamos de cuenta que podemos hacerlo. Si te querés mentir de forma tan escandalosa, yo me hago la desentendida y no te alarmo. Te voy a ayudar un poco. Algún proyecto en común nos va a salvar la vida.
Cecilia García
domingo, 16 de mayo de 2010
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