Grita La Madrid

Espacio abierto para todo aquel que quiera gritar, fuerte o bajito, desde La Madrid o desde donde el pueblo esté presente.

domingo, 2 de mayo de 2010


Juanjo Kaufmann

CUANDO VEAS A UN GORDO CON OJOS DE BUENO, SEA CIERTO O NO.

Cuando se murió mi abuela tuve que inventarme una buena historia, o por lo menos una que mi cabeza de 7 años aceptara como válida para justificar su ausencia. Siempre fue muy importante para mí.
Luego de muchas vueltas empecé a ver a esta vida como una gran escuela, un aprendizaje, un montón de cosas que había que saber para entrar al “paraíso” prometido. Mi abuela tenía 52 años, que para mi era bastante, pero entendí que era una persona joven o que podía vivir unos diez años mas por lo menos (según la expectativa media de vida) y junto con esa historia comenzaron a dibujarse en mi cabeza otras injusticias, de cómo personas buenas y honestas se morían, mientras los demás quedaban… Quedábamos.
Había nenes que siendo mas chicos que yo se habían muerto y sus padres todavía tenían el corazón roto y había viejos de mierda que habían matado, violado, golpeado, torturado y muchas otras cosas y respiraban el mismo aire que los pájaros y disfrutaban del mismo sol que los perros. De ahí salió la novedosa y aliviadora teoría de que uno vivía lo necesario para limpiarse y aprender todo lo que se necesitaba. Mientras más maldades hacías, mas tiempo tendrías que vivir y más tendrías que envejecer y padecer.

Ahora conozco viejos que nunca fueron tan jodidos y yo no se cuanto habré aprendido pero preferiría hacerme el boludo unas décadas mas. Porque al final no es tan feo ponerse viejo. Pero cada vez que ocurre alguna de esas “injusticias antinaturales”, algun “error universal” acá cerca nomás, te da para pensar con la mente de un chico ¿Cuántas cosas me faltaran aprender para empezar a vivir?

Juan Garay

No hay comentarios:

Publicar un comentario