Grita La Madrid

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martes, 10 de noviembre de 2009

Cromañon: maldita tragedia


Algunas reflexiones y un número encontrado de sensaciones luego de la sentencia del juicio por la tragedia de Cromañon. Rock, juventud y un mismo circulo vicioso como denominador común.

“Las calles y los edificios de mi Buenos Aires prendido fuego a la noche, cuando ruego por verte regresar...” (De “Todo eso”, Callejeros).

El veredicto
El pasado 19 de agosto, justo un año después de haberse iniciado el juicio por la tragedia de Cromañon, la Justicia argentina le comunicó a la sociedad su veredicto: 20 años de condena para Omar Chabán, condenado por ser coautor del delito de incendio doloso calificado por causar la muerte de 193 personas y lesiones a 1432; 1 año para su mano derecha, Omar Villareal, condenado por ser partícipe secundario del delito de cohecho activo; 18 años para el manager de Callejeros, Diego Algañaraz, condenado por se coautor del delito de incendio doloso calificado y por el delito de cohecho activo en calidad de participe necesario; 18 años para el ex subcomisario Carlos Díaz, condenado por el delito de cohecho pasivo (haber recibido coimas para no realizar el control policial) y por el delito de incendio doloso calificado en calidad de participe necesario; 2 años y 4 de inhabilitación para las ex funcionarias del Gobierno de la Ciudad, Fabiana Fitzbin y Ana Maria Fernández, por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por su parte, el ex funcionario del Gobierno de la ciudad Gustavo Torres, el ex comisario Miguel Belay y la banda de rock Callejeros fueron absueltos de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público, cohecho pasivo, estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo, respectivamente.
Para el Tribunal los muertos en la tragedia- o más bien masacre- de Cromañon fueron 193, ya que llegaron a la conclusión de que Gerardo Rossi, a quien se consideraba la victima numero 194, en realidad había fallecido, según lo reveló su autopsia, de SIDA con inmunosupresión severa.
El 7 de marzo del año 2006 la Legislatura Porteña había sometido a juicio político a Aníbal Ibarra, destituyéndolo de su cargo. En agosto de 2007 la Cámara de Casación Penal sobreseyó al ex Jefe de Gobierno, considerando que no había tenido responsabilidad alguna en la tragedia.
Ya a fines del 2007, tres bomberos de la Federal y dos empresarios de locales nocturnos fueron condenados a penas de hasta cuatro años de prisión por coimas.
Sensaciones encontradas fueron las que se vivieron el día de la sentencia, fuera y dentro de Tribunales. Para la mayoría de los familiares de las victimas de Cromañon, reinó la injusticia, por lo tanto, conducidos por el dolor y la bronca, se hicieron escuchar, hasta donde pudieron, claro, porque fiel a sus hábitos, la policía optó por reprimir indiscriminadamente. Tirar al piso a un hombre que perdió a un hijo, ahogar a fuerza de gases a otro que no encuentra consuelo: esa es la verdadera injusticia, ese es el verdadero crimen. La Justicia actuó, mal o bien, pero emitió su fallo.

Los jóvenes y la cultura del rock
La tragedia de Cromañon tiene un sinnúmero de lecturas; al respecto de ésta podemos hablar del sistema corrupto que permitió que el boliche funcionara normalmente en pésimas condiciones, del abandono por parte del Estado para con el cumplimiento de sus roles, es decir, podemos hablar de la desidia estatal. Podemos mencionar, porque no, a las bengalas y al rocanrol. Podemos hablar de culpables y de responsables...Pero en este caso, el objetivo de estas líneas es hacer referencia especialmente a los jóvenes y a la cultura del rock que hace ya tantos años nos viene representando como generación. Históricamente, el rock en nuestro país ha servido para denunciar al sistema, para desahogar penas, para que tantísimos jóvenes tuvieran, en la voz rasposa de un rocanrolero, la posibilidad de elevar un grito a cielo abierto. Miles y miles de gritos desoídos. Cúmulos y cúmulos de rabia atragantada. Elegir escuchar a una banda de rock significó, para muchos de nosotros, nada más ni nada menos que eso: poder elegir, elegir sin que ningún poder hegemónico manipule nuestras opciones. Y ésta elección simbolizó para nosotros los jóvenes un verdadero acto democrático que en las urnas no pudimos conseguir: votamos por Los Redondos, por La Renga o por Los Piojos, -según cada caso-, para que nos representaran como ciudadanos de un país sin referentes, de una tierra sin políticas serias, de un mundo irremediablemente aburguesado y cruel.
Pero a su vez, el rock argento dejó de ser rebelde, hace ya un tiempo y muy a nuestro pesar, porque nadie es del todo contestatario cuando aprueba y alimenta un círculo vicioso tan perverso como aquel en el que las bandas se veían obligadas a entrar: sin lugares para tocar, perseguidos por la necesidad de vender entradas y de “pegar” una canción en la radio, no importaba meter 5000 personas en un lugar donde solo entraban 3000. ¿Qué objeto tiene hablar de lo podrido que está el sistema cuando el que firma esas canciones acaba de cerrar un contrato millonario con una empresa discográfica multinacional?. En otra oportunidad, no me hubiese animado a hacer esta afirmación, porque hablar mal del rock, era como hablar mal de mi generación, de nuestros ideales, de nuestros referentes. Pero, inevitablemente, uno crece y se da cuanta de que hay, (como cantó hace un tiempo Iván Noble, presagiando tal vez, su propio futuro) “campeones besando remeras prestadas” y “rockers domados como pekineses... y así estamos nosotros, rebaños de momias sin rey”.
Los miembros de Callejeros no supieron salir a tiempo de esa trampa mortal en la que decidieron entrar y alimentar con nuestras canciones -por que eran nuestras también-. El circuito “under”, o en idioma barrial, “empezar de abajo”, implicó para la banda recorrer un camino no siempre fácil, que vertiginosamente los llevó a aumentar el número de espectadores de sus shows, de la mano de “Una nueva noche fría en el barrio” sonando en las principales radios. Y de ahí, poco margen quedó para el disfrute del objetivo logrado. El rock y los demás rockeros, de repente, se lavaron las manos, se convirtieron en hipócritas profesionales. Nadie defendía ya a las bengalas, a nadie le podría haber pasado, todos miraban para otro lado.
La socióloga Maristella Svampa afirma en uno de sus ensayos: “Cromañon ilustra el cruce perverso entre la precariedad como forma generalizada de las relaciones sociales, y el proceso de exclusión de la juventud, concebida como población sobrante”. Por un lado, la situación de emergencia institucional y administrativa que reina en el país, por el otro, la falta de contención por parte del Estado para con los jóvenes, quienes, a pesar de no saberse incluidos en ninguna estructura social, abandonados por el Estado, desprotegidos de lazos de solidaridad y protección, fueron autodidactas a la hora de aprender sobre como ponerse en el lugar del otro: el 40% de los jóvenes que murieron en Cromañon entraron a local a salvar gente. Este es un dato que no fue incluido en ninguna estadística oficial , un dato que ninguna consultora supo analizar. Las frías intenciones de voto que muestran los diarios suelen dejar de lado datos vitales en el mapa político y social del país.
Pablo Blanco, papá de Lautaro, fallecido en Cromañon, y de Mailín, sobreviviente de la tragedia, supo manifestar que “Cromañon es la síntesis trágica de una forma de construcción social en la Argentina que tiene que ver con el descuido de los jóvenes. Esto nace en el descuido a la educación, a la salud, con un Estado asociado a los empresarios. Por donde uno camine está Cromañon. Los pibes perdieron el valor de la vida y tienen practicas riesgosas con su propia salud, inconscientemente, pero una sociedad adulta que no cuida la vida, menos la van a poder cuidar los jóvenes”.( Diario El Popular; 9 de octubre de 2005).
El 30 de diciembre de 2004, cuando en Republica de Cromañon se inició el fuego, Callejeros estaba tocando una canción que en su estribillo dice: “A consumirme, a incendiarme, a reír sin preocuparme, hoy vine hasta acá a tapar mi ingenuidad con un poco más que sal, me quiero quedar...”. Ironía del destino, ironía de vaya a saber quien, para aquellos que no creen ni en la suerte ni en ningún santo.
Lo que realmente alarma hoy, a casi 5 años de la masacre de Cromañon, es que el estado de situación no ha cambiado para bien. La corrupción y la desidia siguen latentes, sostenidas por la falta de memoria y por la irresponsabilidad.
Todos somos victimas de Cromañon, porque Cromañon es a su vez una cínica metáfora de la Argentina. Nuestro suelo está íntegramente marcado de manos desesperadas queriendo salvarse del fuego. Desesperación por salir del desamparo, del desacierto cotidiano de no saber que futuro nos tocará, o cual es el futuro que nos queremos forjar. Quisiéramos abrir la puerta y rajar de la triste realidad, pero, lamentablemente, ningún rocanrol nos va hacer olvidar de faltan 193 voces agitando el carnaval. Ningún ritual va a permitir que encendamos esas luces pálidas que nos hacían brillar. Ningún corazón se repondrá del hueco que nos habla de esos que nos miran atentos pero que ya no están.

M. Cecilia García.

La mariposa y el cardo


La mariposa preciosa, blanca con manchitas azules brillantes, volando aquí y allá se acerco a un cardo, rasposo, incoloro y sin perfume. “vengo del mas allá” dijo la mariposa y el cardo no pudo decir mucho, siempre estuvo allí, cerca de otros cardos.-puedo tocarte?-dijo la mariposa que se sentía muy sola-nunca me han tocado, supongo que será algo nuevo para mí-el cardo entonces, sintió una irresistible presión hacia dentro y se endureció aun mas sobre su tallo.-Me gusta tu andar mariposa, seguramente has visto mucho de lo que hay por ahí; flores preciosas; campos y praderas interminables; montañas que se juntan con el cielo. Sé que hay mucho de eso por allá, El Viento me ha contado un poco, pero se ha ido, se va y regresa todo el tiempo y en su voz silba estas anécdotas. También su voz arrastra perfumes, me ha enseñado a distinguir algunas de los sabores que trae, pero luego se los lleva y trae otros, así cada vez. Todo lo que conozco es por él, pero ya ves como dura tan poco. Soy un cardo, y mi vida crecerá sobre el tallo en que me sostengo. Ni un paso más acá, ni un paso más allá.La mariposa preciosa equilibraba sus alas como un papel pintado de azul, bellamente se sostenía en el aire mientras miraba fijamente hacia el cardo. Se resolvió en sus pensamientos por unos momentos y luego dijo:-sí, he visto mucho de lo que hay por ahí, lo que dices es cierto; he visto flores preciosas y me he enamorado de ellas, he volado entre el cielo y la montaña, y realmente es maravilloso, pero hay mucho más que aun no he visto. El mundo es un largo camino misterioso.El cardo se tambaleo como un resorte que ha sido golpeado por la brisa. Pensando en lo que decía la mariposa imagino aquellos campos coloridos de flores, de arboles bien bonitos y de encumbrados caminos de cielo, un especie de electricidad vibro desde sus raíces, de un momento a otro el cardo sintió que ya no era el mismo. Por su cabeza se mezclaban las montañas, los ríos, los colores y el perfume que inundaban aquel aire, su piel rasposa era ahora una corteza tan dulce y frágil como las que sujetan a las flores más bonitas y delicadas.-He venido desde lejos, como te mencione, y estoy un poco cansada, algo me dice que este es un sitio apacible para estar un buen tiempo. Mi viaje ha sido muy largo, es preciso que me detenga.Todas las cosas que he visto y tocado, me han mostrado lo grande que es la vida, y lo insignificante que somos, corriendo de un lado otro, o estancado eternamente sobre la tierra. El mundo es maravilloso, y uno debe elevarse lo más posible, estirarse en la carrera propia, nosotros las mariposas tenemos el privilegio de poder volar, de movernos por los espacios increíbles de este mundo, pero nuestra vida es apenas un pestañeo en el tiempo, un instante tan fugaz como un rayo cayendo del cielo, ese segundo somos, para la inmensidad, para aquello que es tan difícil de abordarlo y concebirlo, somos apenas eso, una miniatura en todo lo que existe y nuestras vidas harán que esa miniatura se cristalice sólida o no, en un tiempo perdurable. En eternas carreteras sin tiempo.-supongo que es así, pero no todos tenemos la suerte de verlo-sentencio el cardo- -puede ser, sin embargo también somos insignificantes por esa misma razón, y si intentáramos vernos, mostrarnos a nosotros mismos tal vez arrimemos a la idea, aunque remotamente, de hacer útil nuestra condición, nuestra existencia, y clarificar qué hacemos, vos como cardo, yo como mariposa.-Que hacemos en cuento a que-pregunto el cardo, haciendo dignas las palabras de ella.- A todo, en lo que hacemos y en lo que no, en lo que intentamos y dejamos de hacer, en todo. Creo que mi tarea es esta-después de un silencio la mariposa volvió en sus palabras:-Mi corta vida me ha llevado a lugares impensados, me ha descubierto en situaciones complejas y simples, he visto cientos de atardeceres y puestas de sol, he visto al hombre, rey de la tierra, con su actos de amor y de odio al mismo tiempo, me he enamorado y he creído pertenecer a flores y mariposas, me han herido, y he endulzado mi cuerpo de alegría, he visto lo largo del tiempo la solitaria carrera que llevamos adelante. También he descubierto que es posible contar historias, y aunque estas sean irrepetibles, la reproducción de ellas pueden cambiar la historia de quienes todavía no saben que hay una suya en camino por producirse.Entonces has venido a decir cuál es mi historia-pregunto el cardo- No, nada de eso, no queda mucho ya de mi tiempo, la vida de una mariposa es muy breve, debo partir, mi tarea ya fue efectiva. -pero ni siquiera soy una flor-rezongó el cardo-es cierto, no lo eres, pero eso no quita que puedas volverte una, en el instante mismo que creas que puedes florecer.El cardo se sintió tan solo como nunca en su vida de cardo. La mariposa beso su tallo en un gesto tan dulce, que no hay precisión para poder describir semejante escena. Mientras miraba sin comprender, la mariposa se alejo muy despacio. Pronto ella buscaría un lugar apacible al encuentro con su muerte, y el cardo seguiría ahí, floreciendo o no, sobre su tallo, en la tierra, en el mundo.

Fermín Erdocia

sábado, 10 de octubre de 2009

Juanjo Kaufmann

Entonces, cierto domingo de diciembre, la misma ciudad, la misma calle. Algo quiso que se miraran, un relámpago de tiempo, una fracción de segundo, las miradas no se cruzaron, fue una gran colisión, uno viendo los ojos del otro.
Por la vereda corrían algunos papeles agitados por una pequeña brisa de verano, pesada, densa, palpable. Y ahí el niño mendigo chupando una naranja.
Por la calle la caravana de bocinazos, cada cual a su casa, a esperar la navidad. Y en el auto mas brillante la familia despreocupada, casi de publicidad, los cinturones puestos, y el niño, en el asiento trasero, con su helado preferido. Las manos limpias, la pilcha de los domingos, lo pulcro de los domingos. “No te manches la ropa con el helado”.
Ausencia de nubes, casi cuarenta grados, las hojas de los tilos esperando un soplo para poder moverse, y el niño mendigo esperando el sueño con ansias. Dormir sacaría el calor y el hambre. ¿Navidad? Sus manos mugrientas no la entendían. Alguna vez creyó en un anciano canoso y pipón, que parecía burlarse con una carcajada redonda saliendo desde las penumbras
de su barba de copo de azúcar. El viejo Noel saludaba desde la luneta del auto, golpeando su
cara rosada contra el vidrio donde estaba pegada la ventosa.
Su piel trigueña, era cobre bajo el Sol, y pensó que ese Sol tendría que ser el mismo en todos lados. Aunque su familia hablara de merecimientos a la hora de sufrirlo o disfrutarlo, cosa que no llegaba a comprender por completo, ¿Merecimientos
a la hora de nacer? ¿Cuánto merece un pesebre? La cabeza rubia y la blancura de su cara pecosa encandilaban reflejando los latigazos acalorados del Sol. Pronto se escondería tras los edificios mas altos, buscando su monótono destino del oeste. Y pensó que estaría mas fresco por la tardecita. Y que sus ojos ya no serían tan claros. Y quizá todos comerían en su casa y en cada rincón donde hubiera una boca hambrienta, sin depender del aniversario del nacimiento de
cualquiera.
Entonces chupó la naranja, casi seca ya.
Entonces el helado cayó sobre la bermudita de lino blanco.
Y ahí el estruendo. Sus ojos en contacto, los morenos del uno, los oliva del otro. Un puntazo en el espinazo para cada uno. Un chucho, un chancletazo que estremece, y corre por la espalda hasta la nuca. Sólo eso. Levantar la vista, chocarla con un espejo que devuelve irrealidades, bajar la cabeza y llevarse ese sacudón de hombros a casa.
Las manos sucias dejaron caer la naranja cuando la sombra le dio en la cara, entonces sus ojos de oliva no fueron tan claros y su pelo de virulana rubia limpió el pegote de las manos.
Los ojos de café no sintieron tristeza de manchar bermuda o tapizado. Solo se apretaron pensando en que su única preocupación era que hubiese Mantecol para esa noche. Y su cara
trigueña suspiró largo después de que su padre lo reprendiera por manchar el tapizado. “¿Qué te dije del helado?, cuidá la ropa te dije”, reprochó la madre. Curtida frase esa de que ellos son nuestro futuro.
¿Qué futuro estamos pensando?.
¿Merecimientos a la hora de nacer?.
Si queremos un futuro sin prejuicios, reconozcámoslos para poder sacarlos del frente de nuestra vista.

Víctor Abadie.

El arte del negocio


La llegada de Regazzoni no es una excusa ni tampoco un arribo extramundo, como si fuera un ser extraño venido a nuestro pueblo desde una nave espacial o cosa por el estilo.Porque regazzoni es negocio. Se estima que el gobierno municipal ha pagado al artista más 150 mil pesos de
la caja pública para que este obre en una escultura de Perón a medida-a medida
por supuesto de los peronistas- Las contradicciones aparecen nuevamente sobre los ojos de quienes miramos pasar la alcancía del pueblo sin tener la posibilidad de estimar el valor
de nuestras necesidades.
La crisis capitalista en curso, que viene dejando cientos de millones de desempleados en el mundo, junto con el recorte de los gobiernos al salario pobre, a los tarifazos que comienzan a
aparecer, y al proyecto entre el gobierno y las multinacionales y los diferentes
empresarios que son los culpables de la crisis, forman el circulo chico de las ganancias de estos sectores, aumentando paulatinamente la miseria de los trabajadores.
Qué tendrán entonces que ver una crisis en curso, un gobierno que privilegia el derroche del dinero sin primar sobra las necesidades del pueblo y la llegada de un “representante de la cultura”.
La cultura es todo lo que fue creado, construido, aprendido, conquistado por el hombre a lo largo de su Historia y que podría traer bienestar y desarrollo para todo el mundo. Sin embargo,
el termino cultura es separado por un sector y mostrado clásicamente como una expresión artística, como una contemplación de eruditos y talentosos, “constructores de la cultura” que ponen al arte como un Bien con un fin determinado: el valor en dinero.
Como decíamos, mientras las empresas y los gobiernos recortan las posibilidades del pueblo, el malgasto aparece.
Pero el problema aquí no es solamente el descaro de nuestros gobernantes, sino el desprestigio de diseminar aun más la cultura. Un pueblo se forma por quienes hacen el pueblo. General
La Madrid está hecho de pequeños burgueses y empresarios del campo, sojeros, pero también, y sobre todas las cosas, nuestro pueblo está hecho de trabajadores precarizados, de empleados
estatales, y desocupados. La posibilidad de dignificar su postura de clase, es decir su condición de pobreza en los trabajadores precarizados y los desocupados es una variante imposible
para nuestro pueblo, ya que no existe el trabajo como cultura de trabajo, no existe siquiera un sustento real de condiciones de trabajo y la supervivencia de este sector reprimido ve que la
posibilidad es cada vez mas chata, y que si quiere obtener algo del gobierno y/o de los empresarios va tener que vender su fuerza de trabajo mediante la explotación que sufre rutinariamente hasta el cansancio.
Pregunto entonces: ¿Qué expresión artística podrá llegar hasta las manos de los sectores oprimidos cuando su fuerza vital está encadenada a redimirse totalmente hacia las ganancias
de los gobiernos y el sector privado? ¿Que cultura es la que defienden Regazzoni y este gobierno, cuando la educación es un calambre en los desvíos burocráticos, y las escuelas sufren año
a año el desbandamiento de los pibes, la deserción escolar, el trabajo infantil, la miseria?.
De que cultura estamos hablando cuando no se apoyan a los grupos independientes que demuestran las ganas y el compromiso serio de construir, y se les da las espalda por no contribuir al arte oficial del gobierno de turno.
Porque acá Regazzoni -como mencionamos- no es un extraterrestre, sino
que es un eslabón de la cadena que ata la posibilidad al pueblo de desarrollar plenamente el arte y sentirse competente a la hora de construir la cultura.
Es necesario debatir el camino que desde años ha tomado el curso cultural
lamadritense, hacer un llamado a losartistas comprometidos que descrean
en la visión del arte como negocio y se comprometan a luchar por un arte independiente de los sectores patronales y defender el valor de la cultura.
Es más que nunca necesario fomentar los centros culturales, dándole espacio
a los grupos que nuclean gran cantidadde jóvenes. La necesidad de revitalizar
el sentido artístico, como un Bien en si mismo y no como un Bien rentablecomo
si actuara dentro de un mercado-para que todos podamos acceder a la creación y la libre expresión.
Jóvenes, estudiantes y trabajadores: hoy más que nunca es necesario ponerse frente a la discusión y la organización para construir la definitiva independencia del arte.
Fermín Erdocia.